1. INTRODUCCIÓN
a) Peligroso triunfo de las tesis consolidadas: apología del discurso sosegado.
b) Mediatización de los hechos.
Tras un largo primer acto iniciado con unos atentados a los que siguieron una guerra de diez años, vuelve a levantarse el telón ahora con la supuesta muerte del supuesto artífice de los atentados supuestamente islamistas.
A) PELIGROSO TRIUNFO DE LAS TESIS CONSOLIDADAS: APOLOGÍA DEL DISCURSO SOSEGADO.
El bombardeo masivo de información sobre un tema concreto llega a ser tan abrumador en ciertas épocas que para hablar de lo que sucede en el mundo se nos obliga bien a debatir sobre el tema planteado o bien a callar y esperar, pues nadie nos seguirá el hilo si planteamos un tema paralelo antes de haya cesado la vorágine de los medios.
Pero ese no es el único problema, ya que al pretender discutir sobre el tema planteado, los espacios –físicos o temporales- que se nos ofrecen, aunque parecen ser muy extensos en realidad están muy sesgados. Digamos que el espacio total dedicado al tema en cuestión es desorbitado, pero curiosamente lo que nos corresponde a cada uno es un espacio mucho menor del habitual, que ya es decir, por lo que no da lugar a grandes disertaciones, haciéndose así prácticamente imposible argumentar una postura distinta a la oficial. Si alguien piensa distinto no tendrá suficiente tiempo para explicarse, ya que los espacios en los medios son mínimos y la sociedad está bien educada para no escuchar largos discursos. La tesis oficial siempre gana, pues no necesita más que una de las tantas frases hechas -prefabricadas por los medios- para decir la última palabra.
Más aún si tenemos en cuenta que el tema que nos ocupa, la sobre-información acerca de la muerte de Bin Laden, contiene ramificaciones muy escabrosas –como las víctimas de atentados- con cuyos sentimientos encontrados habitualmente juegan los políticos, incluso tratándose de terrorismo e incluso estando en época preelectoral. Nadie denuncia nada. Sin embargo, hay posturas contrarias a la oficial que sorprendentemente se revelan más justas y morales solo cuando consiguen ser escuchadas por completo. Por ello debemos detenernos al debate social serio sobre los temas que verdaderamente nos interesen y no permitir el prejuicio y la falta de presunción de inocencia a la que tanto nos están acostumbrando. Nuestra capacidad crítica comienza cuando sabemos escuchar por completo al otro y sabemos desarmarlo con nuestras propias palabras, no con las que repiten los medios hasta la saciedad y antes siquiera de que las tesis hayan sido totalmente expuestas.
Así, ante la tesis de que Bin Laden es el causante de los atentados contra las torres gemelas, no hay espacio para debatir, pues una nueva tesis requeriría de un gran espacio que nunca está disponible, salvo en medios minoritarios. Además de que cualquier nueva tesis que se vislumbre será vista como otra amenaza para las víctimas. Sin embargo, todo el mundo pasa por alto, no solo que Bin Laden no ha sido juzgado y por tanto no ha tenido defensa que pudiera demostrar su inocencia -en realidad es justo lo contrario, se parte de la inocencia y hay que demostrar la culpabilidad-, sino que ni tan siquiera ha sido acusado formalmente como partícipe de los atentados de las torres gemelas. Efectivamente, el Gobierno de Estados Unidos nunca interpuso cargos contra Bin Laden ante ningún juez por dicho atentados pero es suficiente que los medios de comunicación pongan hasta la saciedad su cara delante de la imagen de los atentados para que la sociedad acepte inconscientemente tal relación y quede justificada una guerra atroz que ha dejado cientos de miles de muertos a lo largo de diez años. En este caso, otras versiones en contra de la oficial no solo no atentan contra las víctimas sino que las valoran aún más, dado que dan voz a quiénes exigen desde hace años nuevas comisiones de investigación independientes tanto en Nueva York como en Madrid como en Londres, y están secundadas por miles de familiares de víctimas a los que nunca se les pone el micrófono o la cámara en detrimento de las que hablan a favor de la versión oficial. Versiones que piden desde hace años saber la verdad sobre lo que le sucedió a sus hijos, padres, hermanas, maridos, mujeres…
B) MEDIATIZACIÓN DE LOS HECHOS
Pero todos sabemos que hoy día, una imagen vale más que mil palabras, por eso lo que no sale en los medios no existe. Es más, si queremos que algo exista hay que sacarlo a la luz de los medios. Hasta tal punto que cada vez es más habitual que los congresistas no se respondan en el Congreso, sino cuando salen a la calle y con los medios como intermediarios; o las declaraciones de un juicio se lanzan previamente en rueda de prensa; condenados por los medios de por vida a pesar de la absolución de un juicio posterior, como Dolores Vázquez en el caso de Rocio Wanninkof; o incluso las controversias entre clubes como Real Madrid y FC Barcelona solo tienen lugar si hay una cámara delante. En Murcia 60000 personas en la calle pasaron desapercibidas para el resto de la sociedad española, porque no lo mostraron los medios nacionales y a pesar de que millones de españoles se manifiestan de una u otra forma en las calles de las diversas ciudades, tenemos un sentimiento de apatía, de que nadie mueve un dedo, pues no lo vemos en la tele. Es el gran teatro del siglo XXI.
En este sentido, la muerte de Bin Laden es presentada como un Reality show adaptándose así a los nuevos tiempos: existen fotos, existe vídeo y fue narrado casi en directo a través de Twitter. Incluso ya existe un proyecto para realizar una película sobre el acontecimiento.
Aunque el narrador de la historia en Twitter asegura que no sabía lo que narraba, sino que le sorprendió el paso de los helicópteros. No hay que olvidar sin embargo que estamos hablando de una de las fronteras del mundo donde más soldados y vehículos militares se concentran, donde más bombas se oyen, donde más aviones y helicópteros atraviesan el cielo… justo ahí es donde un señor se sorprende por el paso de cuatro helicópteros que aterrizan a algo más de cien metros de una academia militar, que es donde se situaba la supuesta casa-guarida de Bin Laden. Es decir, el terrorista más buscado del mundo se refugia junto a un centro de reclutamiento en un país en guerra continua y un señor se sorprende del paso de cuatro helicópteros por una zona por la que pasarán miles a lo largo de un año desde hace diez.
Por otro lado, queda demostrado que las fuerzas americanas conocen bien el poder de la representación, pues hasta en una de las misiones más importantes de toda su vida, hay alguien que no coge las armas sino que, digamos, lucha de otra forma: graba en vídeo –seguramente pensarán que ese es el arma más poderosa-.
La confirmación de esta mediatización ha sido la puesta en marcha de un proyecto para hacer una película sobre los acontecimientos de la ejecución de Bin Laden. Algo extraño, pues cuando aún no se saben ni siquiera con certeza los detalles más generales de la operación, la oscarizada Kathryn Bigelow y Mark Boal están escribiendo ya el guión del film.
Esta mediatización está resultando demasiado obvia con respecto a la aparición de una burda foto en la que aparecería Bin Laden muerto, retocada a partir de otra foto que se le hizo cuando estaba vivo. El clímax mediático es extraordinario: se está arrastrando a una sociedad a admitir la veracidad de una operación militar de alcance extraordinario por la existencia o no de una foto. La Casa Blanca afirma que no quiere mostrar las fotos para que no se conviertan en objetos incendiarios. Si verdaderamente no querían controversias sobre este aspecto ¿ no hubiera sido más sencillo no hacer saber a la sociedad de la existencia de dichas fotos? Claramente hay un magnífico interés en hacer que se hable de este asunto. Y es aquí donde entra en juego un recurso narrativo excepcional usado en tantas películas de intriga: dejar intencionadamente cabos sueltos dentro de la versión oficial para que nadie se plantee los cabos sueltos fuera de ella. Es decir, para que la gente no discuta sobre la falsedad de la operación y el montaje mediático, se dejan cabos sueltos que ponen en duda alguna parte o que dan pie a tachar otra de inmoral pero que implícitamente aceptan el global de la tesis oficial. Se generan diversos debates sobre negro/blanco para que nadie recuerde el rojo o el azul:
- Lanzar el cadáver al agua es respeto al Islam o no lo es. Está bien hecho o no lo está Se da por sentada la operación al completo, solo se discuten la corrección o moralidad de las formas. Incluso se siembran dudas sobre qué se ha hecho con el cuerpo, con lo que se acepta que la operación ha sucedido y que Bin Laden existe –o al menos existía hasta entonces- como terrorista.
- La mujer herida era su mujer y se interpuso como escudo humano sin armas o por el contrario llevaba armas. Bin Laden ofreció resistencia o no la ofreció. Se nos lleva a discutir sobre la legalidad de lo ocurrido, no sobre si lo ocurrido en sí es cierto.
- Se debía haber informado a Paquistán según leyes internacionales. EEUU justifica incumplir este precepto para asegurar la confidencialidad de la operación. Se juzga así la legalidad de la misma, pero no su veracidad.
- Enseñar las fotos o no hacerlo. La Casa Blanca dice que no mostrará las fotos para que no genere herir sensibilidades y generar odios. Se tacha de que no se enseñen no de que no existan. Todos esperan la foto, cuando la tengan se habrán saciado las expectativas y la versión quedará verificada por completo.
Pero verdaderamente no es una foto, no es una única voz –aunque sea la del mismísimo presidente de los Estados Unidos- no es un medio de comunicación, no es un espectador… quienes pueden determinar la veracidad de lo sucedido. Es una comisión de investigación internacional e independiente la única capacitada para hacerlo. Pero el poder habrá conseguido a través de sus medios que una foto sea suficiente para la mayor parte de la opinión pública. La pregunta ahora es ¿Cuándo la mostrarán? Se abre las apuestas ¿Será mañana mismo o esperarán otros diez años, cuando la rentabilidad de la supuesta muerte de Bin Laden haya decaído?
dadacotilla
4 mayo, 2011
Otro gran ejemplo de cabo suelto: se plantea la ilegalidad para averiguar la información sobre Bin Laden, si se realizó a través de torturas o no, lo que nos lleva a admitir que esa información existió y por tanto la operación.
Todas las informaciones de los próximos días desviarán la atención en este sentido: la crítica o incluso la duda sobre una parte de la historia que conlleva implícitamente la aceptación global de la versión oficial.
dadacotilla
4 mayo, 2011
No te preocupes, José Luis. Este artículo me va a dar para cuatro o cinco partes como esta y voy a decírlo todo bien alto y bien claro, como siempre, como bien me conoces.
José Luis
4 mayo, 2011
La ONU ya ha puesto su granito de arena …
Lo único que veo claro en el asunto es que LA VERDAD y LA JUSTICIA están “casi” muertas.
Gracias por opinar en voz alta.