La estupenda pócima que se está aplicando desde que comenzó la crisis no consiste más que en recortar salarios y facilitar el despido para hacer más competitivas las empresas privadas; recortar en servicios básicos -salarios y recursos de todo tipo- para rebajar la deuda del estado, y subir impuestos a toda la sociedad por igual como el IVA y los aplicables a carburantes y energía eléctrica fundamentalmente (en pocas semanas volveremos a tener un poco de todo ello si les dejamos que firmen el Pacto del Euro). Todas estas explicaciones, claro, según los que aplican las normas. De hecho hay países muy aplicaditos que se han autoimpuesto ellos solitos estas medidas, como España, pero a aquellos que se negaban a hacerlo ha habido que obligarlos con rescates de urgencia (Grecia, Irlanda y Portugal). Por ello ahora hay que obligar a todos a la firma del Pacto del euro, que estipula justo las medidas apuntadas, no sea que a algún otro país se le ocurra seguir el ejemplo de Islandia -banqueros y primer ministro al banquillo por la crisis, paralización del pago de la deuda con los bancos extranjeros y negación a adoptar estas medidas ni ningún rescate internacional por voluntad popular expresada en diversos referendos, a pesar de lo cual es un país que ya ha salido de la recesión como se puede ver en [1] y [2]-.
Sin embargo, nadie explica con seriedad en los medios de comunicación que, según todas las teorías económicas demostradas a lo largo de todo el siglo XX y principios del XXI, estas medidas no conllevan la recuperación económica sino justo lo contrario . Estas medidas ya fueron llevadas a cabo en México -país que con dichas medidas quebró en torno a 1994-, en el sudeste asiático -que quebró por ello a finales de los 90-, o Argentina -que igualmente quebró en 2001.
Es más, el tan citado -salvo cuando no interesa hacerlo- Franklin Delano Roosvelt, único presidente reelegido tres veces en Estados Unidos, ganó sus primeras elecciones en 1932, plena crisis tras el crack del 29. Sus nuevas políticas económicas y sociales conocidas como New Deal fueron las únicas capaces de sacar de la crisis al herido gigante americano, por lo cual ganó tres elecciones más con abruadoras mayorías (para los que se agarren a las urnas al esgrimir otros argumentos en favor de las medidas aplicadas). Y como todo serio economista sabe bien que las causas de tal crisis del 29 fueron muy similares a la de nuestra crisis de 2007, sabe también que las medidas llevadas a cabo por Roosvelt fueron justo las contrarias que los mercados están obligando a adoptar actualmente a algunos países europeos -que no a todos-. Algunas de esas medidas aplicadas por Roosvelt, y que las mismísimas biblias económicas -para alguno- de este país comienzan a sacar de la chistera (3 y 4), fueron:
- subida de salarios para reducir la deuda privada, favorecer el consumo y reactivar así la economía.
- endeudamiento público en mejoras sociales (carreteras, escuelas, centrales hidroeléctricas, creación de la seguridad social, electrificación de zonas rurales, desarrollo agrícola) para suplir la falta de crédito de la banca privada y provocar la circulación del dinero mediante creación de puestos de trabajo y desarrollo productivo del país.
- bajadas de impuestos a las clases bajas y medias para favorecer el consumo real.
- subidas de impuestos a las clases altas -para evitar el consumo especulativo y poder subvencionar un verdadero estado del bienestar-.
De hecho fueron estas medidas y no otras las que permitieron vislumbrar un horizonte nuevo en Estados Unidos. Y es por esa consciente aplicación de las medidas opuestas a las que la Historia y grandes economistas actuales recomiendan, por lo que se está demostrando que lo que estamos viviendo no es una crisis, sino una estafa, muy bien planeada desde hace años y llevada a cabo mediante un golpe de estado de los mercados sobre los pueblos. Pero quitémonos el velo que tergiversa nuestra vista y seamos capaces de apreciar que así como los pueblos no son anónimos sino que llevan grabados para bien o para mal nuestros nombres y apellidos, así los mercados tampoco son anónimos como bien está demostrando al mundo entero la silenciada Islandia. Así que ya está bien de tragar con el cuento de las bajadas de salarios, despidos en masa y subidas de impuestos para pagar los beneficios de grandes empresas y grandes ricos, extraordinarios evasores de impuestos y destructores así, según Roosvelt y según Keynes, del mismísimo estado del bienestas.
Es por ello, por lo que el 19 de junio, debemos protestar todos en la calle junto al movimiento Democracia Real Ya (DRY) y en contra el pacto del euro, que se firmará pocos días después si no lo impedimos.
En cuanto al falso mito sobre lo contraproducente de subir impuestos a grandes empresas y grandes ricos… lo dejamos, junto a la existencia de los paraísos fiscales, como tema estrella del próximo día.
NOTAS
[2] Islandia vuelve a crecer en el primer trimestre de 2011-06-15
[3] ¿Por qué Trichet no entendió la crisis?
[4] El recuerdo de Roosvelt y su New Deal
José Luis
17 junio, 2011
Imagino que lo conocéis pero si no, no dejéis de ver este video sobre los verdaderos violentos del 15M …desenmascarados.
laestrategiaglobal
16 junio, 2011
Estoy de acuerdo en el análisis que haces sobre la opinión de que las medidas que están siendo adoptadas no nos llevan a ningún lado. En mi opinión, lo que está ocurriendo es un chantaje en toda regla de los mercados a través de la deuda soberana para forzar la apertura de nuevas oportunidades de especulación, la sanidad y la educación pública. En unos años veremos ganar a los neo liberales en toda Europa y EE.UU., los mercados abrirán la mano del crédito y a cambio los países tendrán que ofrecer en sacrificio la sanidad y la educación, la privatización de las mismas.
Lo que no puedo estar de acuerdo es en la idea de que una re-edición del New Deal nos sacará de la crisis por varias razones:
1. Los contextos son diferentes. Si uno lee a Keynes se da cuenta que unos de los pilares en los que basa su teoría en post de evitar las crisis del capitalismo es en la interdepencia de las potencias capitalistas. En los años 30 no existía un capitalismo tan globalizado como el que existe actualmente y todavía los gobiernos podían aplicar medidas económicas localizadas dentro de un país que tuvieran efectos reales sobre sus mismos países. Dudo mucho que se pueda hacer lo mismo, estamos tan globalizados, tan conectados unos países con otros que sería imposible aplicar medidas económicas locales que tuvieran efecto, el chantaje global al que estamos sometidos seguiría existiendo.
2. Los treintas gloriosos se dieron en base a una serie de circunstancias, entre ellas la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Esto no me gusta decirlo muy alto porque es posible que a más de uno se le ocurra montar otra Guerra Mundial para que la reconstrucción de los destrozos nos permita relanzar la economía, crecer.
3. No hay que olvidar de donde viene el neo liberalismo. A lo mejor no gusta decirlo, pero el New Deal entró en crisis en los años 70 y 80, tirando por tierra la teoría de que la reforma del capitalismo es posible. Efectivamente se desregularizaron los mercados porque dejamos de crecer en aquellos años, estábamos en crisis y aceptamos las teorías neo liberales. Si no hubiera habido crisis en los 70 – 80, Reagen y Tacher no hubieran podido llevar a cabo sus políticas que nos han llevado hasta ahora, a una nueva crisis más sangrante aún.
No aprendemos, el capitalismo no se puede reformar, llevamos más de 200 años intentándolo y no se puede, siempre acabamos en el mismo sitio. Queremos poner cortapisas a un sistema económico en cuya base filosófica está la competencia de intereses particulares, de forma que se forme una especie de equilibrio mágico, pero es mentira, al final nos lleva una y otra vez a la acumulación de la riqueza en unas pocas manos en perjuicio de la mayoría.