El punto 3 del artículo 135 dice que el pago de la deuda “gozará de prioridad absoluta”
Es ahora cuando cobra verdadero sentido la reforma constitucional de aquella loca noche de verano de Rajoy y Zapatero, a espaldas de la ciudadanía a la que representaban, materializada sobre el cambio del famoso artículo 135. Es ahora cuando mayor sentido cobra el punto 3 de ese artículo, que dice textualmente: “El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito. Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta.” Es solo así, a partir de aquí, como puede entenderse la gran mentira acerca de que los españoles no pagarán el rescate. A cualquiera que se le pase por alto aquel navajazo a la Constitución en plena noche no entenderá nada de lo que se nos viene encima.
En primer lugar, no es cierto que no afecte al déficit público, porque aunque el capital que se preste se incluya en deuda, sin embargo los intereses que genere esa deuda sí se considerarán como déficit público, que se elevará en tres décimas y además lo hará cada año que se mantenga el préstamo. Esto significa que este año ya no partimos del 8,9 de déficit sino del 9,2, lo que implicará nuevos ajustes no previstos por valor de otros 3000 millones. Y así será cada año que mantengamos el préstamo: a los ajustes que se realicen habrá que sumar otros por valor de 3000 millones anuales. Es así además como se entienden las palabras del Eurogrupo acerca de que no se exigen nuevas condiciones, pero que se espera “que España continúe con sus reformas estructurañes y ajustes comprometidos”. Habremos de entender siempre aquí una repetición de la jugada: nueva subida de IVA e incluso cambios de productos del IVA reducido al normal, nuevos recortes de pensiones (congelaciones, adelanto de la subidas de edad de jubilación) nuevas bajadas de salarios a funcionarios, nuevos recortes a Sanidad y Educación, nuevas eliminaciones de ayudas a dependencia, a universitarios, elevación de tasas, copagos, peajes… Pues nadie será tan iluso como para pensar en una recuperación del IVA de lujo (aprovechando que ha subido el mercado del lujo desde el inicio de la crisis), ni una persecución seria del fraude fiscal de las grandes fortunas, que cometieron el 72% de todo el fraude español de 2011 (y que es ya en sí una ingente fuga de capitales, por lo que no sirve la excusa de no perseguirlo para que no se produzca), recuperación de impuesto de patrimonio y de sucesiones, elevación de las rentas del capital (y bajada de las del trabajo, para no multar por trabajar en un país donde el mayor problema es el paro) o impuestos a las transacciones financieras…
En segundo lugar, lo que mirado detenidamente es casi peor, hemos de advertir el gran problema que se avecina al estado en sí en torno a la deuda pública. Resulta que, al contrario que otros países de la Eurozonacomo Italia, Francia o incluso Alemania, el problema de la deuda española no era la deuda pública, muy inferior al de esos otros países, sino la deuda privada. De hecho, podríamos decir que la situación de nuestra deuda pública, en torno al 70% del PIB era uno de nuestros pocos puntos positivos como estado ya que incluso, en cierto grado, nos hubiera permitido un endeudamiento mayor para estimular el crecimiento. De hecho, se preveía una elevación sin riesgo hasta el 80% del PIB a finales de 2012. Sin embargo, con el rescate bancario se le da la vuelta a la tortilla convirtiendo la deuda privada de los bancos en deuda pública, que ahora acabará ascendiendo a finales de año hasta el 90% del PIB al menos. Un endeudamiento público masivo que además genera déficit, como ya hemos visto. ¿Y pretenden hacernos creer de verdad que nuestra prima de riesgo y nuestros problemas de financiación se solucionarán habiendo fulminado de un plumazo la única baza con la que aún contábamos? Lo que se hace por enésima vez es trasladar el problema de los bancos a los ciudadanos, pues la deuda privada bancaria se convierte en deuda pública: no serán los bancos los que deberán 100.000 millones de euros, sino el estado, por canalizarse a través del FROB como el propio eurogrupo afirma[1], por lo que la devolución de este capital y de los intereses generados serán un problema de los ciudadanos, mucho más con la constitucionalización de este hecho. Digamos que ahora, el robo de los bancos a los ciudadanos será un robo legal.
En tercer lugar, es una triste vergüenza reírse de esta forma de tantos y tantos trabajadores que irán directamente a la calle por el cierre de oficinas. ¿A qué se refieren exactamente cuando dicen que no afectará a los ciudadanos? ¿Es que los empleados de banca no son ciudadanos? A todo esto, hay que recordar que desgraciadamente esas miles de personas irán a engordar las listas del paro cobrando de la seguridad social y dejando de consumir, estancando aún más la economía y generando menos impuestos y más gastos al estado… vamos, lo que algunos venimos a llamar “más déficit”.
No dejo de preguntarme cuánto se hubiera resuelto en este país si hace dos años se hubieran concedido a las familias y a las PYMES españolas la mitad de ese rescate, unos 50.000 millones de euros ¡Cuántas deudas se hubieran pagado, incluyendo las deudas hipotecarias y evitando con ello morosidades y descuadres bancarios que hubieran favorecido el mantenimiento del crédito y, más aún, evitando desagradables desahucios como los cientos de miles que ya llevamos! Ese dinero habría acabado pasando igualmente por los bancos, que habrían dispuesto de la tan renombrada liquidez, pero después de haber realizado esa necesaria labor social, y no al revés como se pretende. ¡Cuántos puestos de trabajo se hubieran mantenido con las cuentas empresariales solucionadas, manteniendo así el consumo y por tanto el ciclo económico, además del ingreso de impuestos que hubiera permitido rebajar el déficit sin ajustes a los servicios básicos! Incluso, dejando melancólicas visiones y siendo realistas ¡Cuánto de todo eso podría conseguirse ahora mismo si se le entregara a las familias sobreendeudadas y desahuciadas, a las PYMES a punto de quebrar e incluso a los nuevos emprendedores que renuncian a creer que su última esperanza es un subsidio de 400 euros!
Pero nuevamente tendremos que volver a soportar una burla más cuando escuchemos la cantinela de que se rescata a la banca precisamente para que ésta dé crédito. La misma repetida cantinela que nos metieron a presión cuando le dieron miles de millones de euros del FROB a las cajas de ahorro para su fusión y siguen sin dar un duro por estar destinados a millonarias jubilaciones de sus ex directivos. La misma cantinela que tuvimos que volver a escuchar cuando abrieron la famosa barra de liquidez al unísono los grandes bancos centrales del mundo, incluido el BCE, que para lo único que sirvió fue para que los bancos privados que la recibieron especularan con la deuda de países como Italia y España elevando así su prima de riesgo. La mismísima cantinela con que de Guindos volvió a machacarnos con sus últimas reformas financieras que tampoco funcionaron para nada a vista del rescate ¿Pero cuándo ha servido una inyección a los bancos para salvar al pueblo? Ni en Grecia, ni en Irlanda, ni en Portugal, ni otra vez Grecia, ni seguramente otra vez Portugal. Para lo que siempre ha servido en cambio ha sido para que los grandes especuladores pudieran convertir su dinero virtual en dinero contante y sonante y llevárselo con la música a otra parte. ¿Alguien duda que esta vez no sea así?
Si replanteamos el asunto, resulta que el señor Rajoy llegaba al poder para reconducir el país y evitar su quiebra. Entonces, pedir un rescate implica no haber sido capaz de conseguir aquello para lo que fue elegido por el pueblo (bueno, por el 30% del pueblo con derecho a voto, pero pase por esta vez). Siendo así, si reconoce con ello que no ha sido capaz de cumplir con lo prometido, el paso más lógico ¿no sería dimitir y apartarse de la primera línea de la política por su más que demostrada ineficiencia? En ese punto, debería convocar unas elecciones anticipadas a las que seguramente se presentarían partidos que apostarían por el rescate frente a otros que apostarían por otras vías, y sería el pueblo (obviando la ley d’Hont) el que acabara decidiendo el destino de sí mismo.
Pero claro, he ahí el gran vocabulario eufemístico de nuestros queridos políticos aferrados al poder, el que le lleva ahora a afirmar que el rescate forma parte de su plan y que incluso debió pedirse antes, cuando desde las elecciones y hasta el mismo día antes a la videoconferencia del eurogrupo, él y sus miembros negaron tal posibilidad[2]. Así como no hubo amnistía fiscal (se trató de una declaración tributaria especial), ni habría subida de impuestos (como la próxima del IVA) o recortes sociales (como los de Sanidad y Educación, la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones o las subidas de rentas del trabajo), ni se produjo abaratamiento del despido con la reforma laboral (era una flexibilización del mercado laboral), ahora no solo no habrá tampoco un rescate, como viene cabalmente a vislumbrar Lucía Villa en su artículo de Púlbico[3], por lo que no hay que reconocer ninguna incapacidad, sino que además ese no-rescate no conllevará ninguna contrapartida para los ciudadanos que por fin podrán volver a sus casas y a sus trabajos, y los que trabajaban por cuenta ajena volverán a cobrar más y los que trabajaban por cuenta propia podrán pagar sus deudas y volver a contratar y a obtener beneficios y, trabajen o no trabajen, sus hijos irán a centros que volverán a tener ratios alumno-profesor en la media europea como hasta ahora tenían y disfrutaran de ayudas a libros y comedores y transportes…y todos ellos podrán volver a tener la tercera mejor sanidad pública del mundo con un coste menor que el de los demás países… porque ¿eso era el crecimiento, no? Y, no quisiera equivocarme, pero ¿era al crecimiento hacia donde nos dirigiríamos con todo esto, verdad?
Nunca se reformó un artículo 135, nunca hubo ayuda a la banca a costa de un estado entero porque nunca se pidió un rescate… eppur si muove.
Aún así, y sirva de posdata esta humilde opinión, me mantendré a la expectativa de lo que considero no más que una inmensa cortina de humo, la última versión en cinemascope del cuento “Pedro y el lobo”, aderezado con fútbol y españolismos varios (Repsol, Gibraltar y nacionalismos diversos), simples árboles que nos impiden ver el inmenso bosque enfangado en el que están a punto de soltarnos tras el 22 de junio y sin previa anestesia.
[1] http://imagenes.publico-estaticos.es/resources/archivos/2012/6/9/1339266407970Comunicado_%20Eurogrupo.pdf
dadacotilla
30 agosto, 2012
Al final, querido amigo, tenías toda la razón: septiembre-octubre…
José Luis Morales
11 junio, 2012
Brillante. Triste pero brillante porque recoges las ideas principales: Cambio constitucional para hacer la estafa legal y así lo tendrán que digerir nuestros nietos, y transformación de la deuda privada (de la banca que no de los ciudadanos y empresas) en deuda pública. Aunque las cuentas las has hecho dando por descontado que se empleará el total de ese máximo, yo también creo que no te has pasado y que, tal como ocurrió el pasado verano, para septiembre-octubre todo esto de ahora será una minucia. Un saludo, José Luis.